viernes, 11 de septiembre de 2015

Andrés Pastrana, nuevo Presidente de la Internacional Demócrata Cristiana
 Fue elegido el pasado 10 de julio de 2015 en la Reunión de Líderes de la Internacional Demócrata Cristiana (o de Centro)  celebrada en México D.F.

Andrés Pastrana, el nuevo Presidente de la Internacional Demócrata Cristiana – Internacional Demócrata de Centro sustituye en el cargo al italiano Pier Ferdinando Casini. Andrés Pastrana pertenece al Partido Conservador de Colombia.

La Internacional Demócrata Cristiana fue fundada el 29 de julio de 1961 en Santiago de Chile con el nombre de Unión Mundial Demócrata Cristiana. En 1982 se pasa a denominar Internacional Demócrata Cristiana y en 2001 añade a este nombre el de Internacional Demócrata de Centro. Los presidentes que estuvieron al frente de la Internacional Demócrata Cristiana a lo largo de estos años son los siguientes:

  • 1961-1967: Rafael Caldera (COPEI de Venezuela).
  • 1967-1982: Mariano Rumor (Partido Demócrata Cristiano de Italia).
  • 1982-1986: Andrés Zaldívar (Partido Demócrata Cristiano de Chile).
  • 1986-1989: Flaminio Piccoli (Partido Demócrata Cristiano de Italia).
  • 1989-1993: Eduardo Fernández (COPEI de Venezuela).
  • 1993-1995: Emilio Colombo (Partido Demócrata Cristiano de Italia).
  • 1995-1998: Ricardo Arias Calderón (Partido Popular de Panamá).
  • 1998-2000: Javier Rupérez (Partido Popular de España).
  • 2000-2001: Wilfried Martens (Partido Popular Cristiano de Bélgica).
  • 2001-2006: José María Aznar (Partido Popular de España).
  • 2006-2015: Pier Ferdinando Casini (Unión de Demócratas Cristianos y de Centro de Italia).
  • Desde 2015: Andrés Pastrana (Partido Conservador de Colombia).
Los principios que defiende la Internacional Demócrata Cristiana están basados en el Humanismo Cristiano:
  • Dignidad irrenunciable de toda persona.
  • Reconocimiento y promoción de los derechos personales.
  • Búsqueda de la paz, basada en el respeto a la dignidad y a los derechos de las personas.
  • Carácter social de la persona que desarrolla su vida integrada en múltiples comunidades (en especial la familia).
  • Búsqueda del bien común como objetivo de la sociedad.
  • Defensa de la democracia como la única forma de organización política que garantiza la participación de todos en la vida pública a través de elecciones libres en el marco de un Estado de Derecho.
  • Búsqueda de un desarrollo humano sostenible a fin de satisfacer las necesidades materiales, culturales y espirituales de las personas, las familias y la sociedad.
  • Conciliación del interés privado del individuo con los de la sociedad mediante los principios de subsidiariedad, solidaridad y justicia mediante la Economía Social de Mercado.
  • Promoción de formas de organización y participación comunitaria en la sociedad para promover su desarrollo equitativo.
  • Política centrista e incluyente.
La Internacional Demócrata Cristiana consta de varias organizaciones regionales:
  • Partido Popular Europeo (PPE). Fundado en 1976.
  • Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA). Fundada en Montevideo (Uruguay) en 1947.
  • IDC África. Creada en 2005.
  • IDC Asia-Pacífico. Creada en 2005.
A la Internacional Demócrata Cristiana pertenecen más de 60 partidos democristianos, moderados, conservadores y centristas de todo el mundo.



viernes, 4 de septiembre de 2015

Lo que decían los billetes nacionales y los billetes rojos durante la última Guerra Civil
Así se pueden ver las diferencias entre los dos bandos

Al observar las monedas y billetes de los dos bandos contendientes en nuestra última Guerra Civil (1936-1939) se aprecian diferencias fundamentales debidas a las distintas mentalidades de cada uno de los Bandos.

La primera diferencia importante estriba en que, mientras los billetes del Bando Nacional aparecen bajo el amparo del Banco de España, los billetes de Bando Rojo (en los lugares donde no se eliminó la moneda) son puestos en circulación por organizaciones partidistas (sindicatos, partidos políticos…) o por regiones o ayuntamientos. Es decir, en el Bando Nacional se aprecian valores como la Unidad y el Patriotismo; por el contrario, en el Bando Rojo, aparecen la desunión y la politización.

La segunda diferencia se encuentra en la leyenda que aparece en todos los billetes de la España Nacional debajo de la fecha. Es la expresión Año Triunfal. Desde el primer momento de la Guerra, en el Bando Nacional se creyó y se confió en la victoria. Se tuvo fe en que España continuara siendo católica y española, y así se hizo. Los altos ideales, el sacrificio abnegado y el valor heroico fueron una seña de identidad casi exclusiva del Bando Nacional.

Y no sólo se expresó en esa Fe en la Victoria que aparecía en los billetes. Los hechos heroicos de la atinadamente llamada Cruzada Nacional correspondieron a la España Nacional. Así aparecen las Gestas gloriosas del Alcázar de Toledo, el Cuartel del Simancas de Gijón, la Defensa de Oviedo, el Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza o la Defensa de Belchite, que fueron momentos de un heroísmo sublime. Sólo la fe profunda en Dios, la Esperanza cristiana y el Patriotismo más elevado pueden dar explicación a comportamientos tan sublimes.

lunes, 15 de junio de 2015

Las matanzas perpetradas por el Bando Rojo no fueron obra de incontrolados; al contrario, estuvieron cuidadosamente organizadas

A pesar de los intentos  de los “historiadores” “progresistas” en reescribir una Historia que no fue y que se aleja totalmente de  la realidad

Según la “historiografía” roja, desde el 18 de julio de 1936 hasta el 1 de abril de 1939 en muchas zonas de España (las dominadas por los rojos) “algunas personas (derechistas, católicos, militares, comerciantes…) murieron y algunos edificios (iglesias, capillas, catedrales…) se quemaron a causa de los trágicos sucesos” (o algo parecido).

Las personas de derechas mueren, nunca son asesinadas por los milicianos rojos; por su parte, los edificios se queman de manera casual, impersonal, nunca son quemados por los milicianos rojos, enemigos de la religión, de la libertad, de la cultura y del arte.

Por lo que, si hiciéramos caso a tales “historiadores” de cuya objetividad dudamos, creeríamos que entre 1936 y 1939 hubo en España una rara epidemia que hizo morir espontáneamente a decenas de miles de católicos y/o derechistas; y que, además, otro raro fenómeno desconocido provocó, casualmente, la quema de iglesias sin causalidad alguna. Nadie las quemó; de hecho, los responsables fueron los “trágicos sucesos”.

Pero eso no es verdad. Los culpables de los asesinatos y de las quemas fueron los siguientes:
  • Socialistas: Psoe, Ugt y Juventudes Socialistas.
  • Comunistas: Pce, Psuc y Juventudes Comunistas (o Socialistas Unificadas).
  • Trosquistas: Poum.
  • Separatistas: Esquerra (separatistas catalanes) y, en menor medida, Pnv (separatistas vascos).
  • Anarquistas: Cnt, Fai y Juventudes Libertarias.
  • Republicanos de izquierda: Izquierda Republicana y Unión Republicana.
Todas estas organizaciones azuzaron a sus seguidores para que eliminaran (es decir, asesinaran) a todos los enemigos del Frente Popular y para que quemaran y demolieran todas las iglesias, catedrales, capillas, basílicas, oratorios… que encontraran; y si alguna no era destruida, era sólo porque pensaban dedicarla a otros usos distintos de de aquéllos para los que habían sido construidas.

Además, estos mismos (ir)responsables (repito: socialistas, comunistas, anarquistas, separatistas, republicanos de izquierda) dieron la orden de exterminio contra todos los miembros de la Iglesia Católica. Y fue escrupulosamente cumplida por la inmensa mayoría de sus militantes que se dedicaron al asesinato inmisericorde de sacerdotes, obispos, monjas, frailes, seminaristas y seglares por el mero hecho de ser católicos. No fue obra de algunos incontrolados; al contrario, fue organizado, planificado, dirigido, realizado, comprobado y ejecutado con el uso de todos los medios posibles para lograr esos fines diabólicos.

Fue una estrategia perfectamente diseñada y desarrollada en la zona roja desde el mismo 18 de julio de 1936, y ensayada anteriormente en Asturias en octubre de 1934 cuando también “se murieron durante los trágicos acontecimientos” decenas de personas (preferentemente, sacerdotes y religiosos).

viernes, 12 de junio de 2015

Persecuciones contra los cristianos 
en nuestro tiempo
Sangrientas en muchos lugares, más sutiles en otros

Durante la 2ª Guerra Mundial unos 6 millones de judíos fueron exterminados por los nacional-socialistas. El genocidio que sufrieron no fue casual ni inesperado, aunque nadie pudiera prever que fuera a ser de tal magnitud.

El origen de semejante matanza se encuentra muchos años atrás. Entonces comenzaron los libelos antijudíos en los que se culpaba a éstos de todos los males del mundo, se les acusaba de oscuras conspiraciones para dominar el planeta y se les consideraba poseedores de grandes riquezas y tesoros.

Durante la Guerra Civil Española (1936-1939) unos siete mil consagrados de la Iglesia Católica (obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y seminaristas) y varias decenas de miles de seglares católicos fueron asesinados por el mero hecho de serlo.

Las causas de esta persecución religiosa que degeneró en una sangrienta matanza hay que buscarlas muchos años atrás. La Iglesia Católica, y en especial obispos, sacerdotes y religiosos, fue acusada de estar con los ricos, de poseer grandes riquezas, de obstaculizar el progreso de España y de muchas otras cosas.

En todo momento desde los inicios del Cristianismo, pero con mayor agresividad desde el siglo XVIII se vienen sucediendo una serie de acusaciones falsas contra la Iglesia Católica en España y en el mundo que consisten en acusarla de todos los males que ocurren en nuestro planeta, de tramar oscuras conspiraciones y de poseer grandes riquezas y tesoros. Hoy en día, muchos libros, y sobre todo, películas y series de televisión se realizan con la clara finalidad de calumniar a los cristianos y acusarnos de todo lo que está mal en el mundo. De momento, los cristianos perseguidos de manera violenta “sólo” están en gran parte de África y de Asia. En el resto de continentes, de momento, no hay actualmente una persecución cruenta pero aparecen síntomas preocupantes de una falta total de respeto a la libertad religiosa de los cristianos.


martes, 19 de mayo de 2015

El Bando Nacional frente al Bando Rojo o
Viva España frente a Viva Rusia
Las dos maneras que había (y que hay) de entender España en 1936 y hoy en día

Durante los tiempos convulsos de la 2ª República y de la Guerra Civil (1936-1939) no era difícil distinguir a los que estaban en un bando o en el otro.

El Bando Nacional, el liderado por el Generalísimo Franco, estaba compuesto por los que gritaban Viva España, empleaban la Bandera Española (la rojigualda), respetaban a la Iglesia Católica, la propiedad privada, la libertad económica y al Ejército Español.

El Bando Rojo, el del Frente Popular, estaba compuesto por los que gritaban Viva Rusia o Viva la República, empleaban la Bandera tricolor, querían eliminar (en sentido figurado o real) la presencia de los católicos en la vida pública, favorecían una economía estatalizada y querían crear un Ejército Rojo similar al soviético.

El Bando Nacional se sentía orgulloso de la Historia de España (Romanización, Cristianización, Reconquista, Descubrimiento de América, Guerra de la Independencia, Monarquía).

El Bando Rojo consideraba toda la Historia de España una sucesión de episodios oscurantistas sin término hasta que ellos llegaron al poder. Sólo apreciaban la historia de la Francia revolucionaria y la de la Unión Soviética bajo los dictadores Lenin y Stalin.


Los campos estaban entonces claramente definidos. Hoy en día, aunque no con tanta claridad, siguen siendo estas dos opciones las que tenemos sobre la mesa en la vida política española. En tiempo de elecciones es conveniente tenerlo en cuenta. 

miércoles, 22 de abril de 2015

Se cumplen 40 años de la extensión de la dictadura comunista a todo el Vietnam
Y, por supuesto, ninguna manifestación en España a favor de los vietnamitas y su derecho a la paz, a la libertad y a  la democracia.

Bandera de Vietnam del Sur

El 30 de abril de 1975 las tropas comunistas entraban en Saigon, la capital de Vietnam del Sur reunificando todo el país bajo la hegemonía del totalitarismo comunista.

Desde 1954 Vietnam había sido dividida en dos estados independientes mediante una frontera artificial situada a lo largo del Paralelo 17. Vietnam del Norte era una dictadura comunista apoyada por la Unión Soviética y la China comunista donde no había ninguna libertad real (política, sindical, religiosa, económica…). Por el contrario, Vietnam del Sur era un régimen autoritario donde había más libertad que en la dictadura comunista del Norte y que caminaba con lentitud hacia una democracia.

La conocida como Guerra del Vietnam es, en realidad, una guerra civil desarrollada en el Vietnam del Sur, provocada por la acción terrorista y golpista del Vietcong (Vietnam Congsan, Vietnam Rojo), alentada y patrocinada por la dictadura totalitaria de Vietnam del Norte y apoyada por las dictaduras comunistas de todo el mundo (y la mayor parte de los progresistas del Mundo Libre). Para contrarrestar esta ofensiva comunista, los Estados Unidos, bajo la Presidencia de J.F. Kennedy, envían instructores militares para apoyar al Gobierno del Vietnam del Sur a partir de 1960. Posteriormente, los estadounidenses incrementarán su ayuda militar al Vietnam del Sur y encabezarán una coalición internacional en la que participarían también Australia, Nueva Zelanda, Tailandia, Corea del Sur y Filipinas, entre otros.

Durante los años de ayuda de los Estados Unidos a la República de Vietnam del Sur, desde 1960 hasta 1975, una parte de la población americana (y de otros países del Mundo Libre, incluida España) se manifestó a favor del bando comunista conformado por el Vietcong y el Ejército de Vietnam del Norte (oficialmente neutral). Poco importaba que la mayor parte de esos manifestantes desconociesen todo acerca del Vietnam. Simplemente se ponían a favor del marxismo en el que creían o en contra de los Estados Unidos, la nación que lideraba el Mundo Libre en contra de las dictaduras comunistas.

Era la primera vez en la Historia de los Estados Unidos en la que una parte de la población enarbolaba banderas del enemigo dictatorial y saboteaba de todas las maneras posibles la cooperación militar americana con una nación amenazada por un poder totalitario. Es decir, se situaban claramente a favor del agresor totalitario.

Finalmente, el 30 de abril de 1975 los comunistas conquistaban totalmente Vietnam del Sur. Se suprimieron todas las libertades como ya sucedía en Vietnam del Norte y se prohibieron todos los partidos políticos, los sindicatos, la prensa libre, las religiones (la Iglesia Católica fue y sigue siendo especialmente perseguida), las empresas privadas…

Cientos de miles de vietnamitas fueron asesinados criminalmente por no ser comunistas en una represión brutal. Otros cientos de miles de vietnamitas (los boat people) se vieron obligados a exiliarse debido a la persecución de la dictadura.

Sin embargo, la victoria de los comunistas y la reunificación vietnamita bajo una dictadura comunista provocaron que en los países del Mundo Libre se acabaran las manifestaciones y el interés por el Vietnam.

Aún hoy los vietnamitas siguen sufriendo esta terrible dictadura comunista, pero a nadie parece importarle.